Toda nuestra tarde fue intensa, Thomas con aquella chica no volvieron a salir del cuarto hasta que el reloj marco las seis en punto, justo a tiempo para ir al aeropuerto. El camino allí fue en silencio, una que otra vez intercambiaba mirada con Daiana y cogia de su mano mientras manejaba.
No quería que se vaya, en verdad no quería, pero no podía hacer nada si su decisión ya estaba hecha, veo por el espejo retrovisor el auto de Thomas atrás del nuestro.
-¿Como se llama?- pregunto interesado, el