Me levanto por unos fuertes ruidos que provienen de la sala. Me levanto con cuidado para poder escuchar mejor y me paro en seco al escuchar la voz de Paolo.
- ¡Se fue Matías!
- Oye, Paolo, respira que te va a dar algo.
- ¡Claro que me va a dar algo! Mia no aparece y todo es por culpa mía.
- ¿Qué hiciste, Paolo? - dice Matías reprochándolo, aunque él ya sabía.
- Ella se fue a bailar con sus amigos. Te juro que al verla bailando con ese maldito, me llené de celos. Es que... ella es mía, joder