Marco
Talvez no sea tan malo después de todo…
—Di Pietri ¿dices? —por un momento una sombra oscura se instala en los ojos de Voronin, pero desaparece al instante —. Maldito Carmine, mentiroso. Descuida Moretti, he dado la orden de cese al fuego y mis hombres se retiran.
—¿Eran tus hombres? —inquiere Adoratta y por primera vez baja la cabeza.
—Tengo una fotografía, es tuya Lyubimaya —saca el teléfono y lo tiende para que Adoratta lo vea —. Ella me dijo que estabas sometida en la casa Moretti —r