Capítulo 28

¡Fiorella! ¡Fiorella! ¡Fiorella!

¡No tú, mi amor, no tú!

Gritaba en silencio con todas las fuerzas posibles de mi alma entera porque había perdido la voz repentinamente, por eso el miedo invadió mi ser por completo quebrándolo en dos.

¿Quién era tan cruel como para querer hacerle daño a un ángel?

Luchaba internamente en la oscuridad, deseaba poder alcanzarla porque ante mis ojos Fiorella apareció como una revelación divina, vestía de blanco, brillaba en todo su esplendor mi hermosa Fior
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