Capítulo 38

Scarlet sonrió apretando sus labios, no supe interpretar esa sonrisa. Levantó sus manos al aire exasperada y observándome fijamente, nada asustaba a esa serpiente venenosa.

―No creo que sea necesario armar todo este espectáculo con tus escoltas, será mejor que les ordenes que no me toquen o los demandaré.

Que maldita desfachatez de su parte exigir aquello, y para colmo burlarse de la situación. Maldita mujer del infierno. La odiaba con todas mis fuerzas, ¿cómo pude imaginarla en mi futuro? Era
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