Apenas termino de arreglarme, tomo mi teléfono y pido un taxi para ir con ellas. Cuando escucho que ya ha llegado el taxi que he pedido, salgo con mis cosas, pero me llevo una sorpresa no muy agradable.
—¿Ahora qué?
El fastidioso cavernícola de Jason estaba sentado en el capo de su auto con los brazos cruzados, me observaba fijamente con el ceño fruncido. Lo ignoro y camino hasta el taxi, estaba por subirme, cuando siento que me jalan haciendo que tropiece y caiga al suelo.
—Pero, ¿qué...?
—¡La