Sigo siendo un maldito imbécil que no ha aprendido a comportarse con ella. La he arruinado.
—¡Maldita sea!
Estrello la botella contra la pared. Las personas que estaban conmigo se asustan e intentan calmarme, pero nadie lo consigue hasta que he destrozado todas las botellas de tequila, whisky, ginebra y demás. Todas y cada una de esas botellas han terminado destrozadas contra la pared.
—Oye viejo, ¿qué demonios pasa contigo?
—Cierra la boca.
—Ya, pero lo que sea que te moleste no debiste desqui