Talia, observando desde un lado, parpadeó sin atreverse a hacer ruido. Esta situación... ¡vaya!
La mirada de Lucía se movía entre los dos. Jorge, con sus grandes ojos sonrientes, aparentaba ser casual pero era dominante, sin admitir rechazo. En comparación, Daniel estaba mucho más tranquilo, con una mirada amable que Lucía entendió como una mezcla de comprensión y aliento. Ambos esperaban su respuesta.
Lucía suspiró resignada. De repente, vio algo por el rabillo del ojo, se levantó y caminó haci