—Entonces, ¿quién llamó ayer por la mañana? La alteró tanto que acabó en el hospital.
—¡Hmph!
Lucía lo tomó con calma: —Déjeme adivinar... ¿El decano? No, él no se ocupa de estas pequeñeces. ¿El vicedecano? Aunque escuché que recibió una sanción por quejas de patrocinadores y probablemente se mantendrá discreto por un tiempo...
Hizo una pausa y sus ojos brillaron: —Descartados esos dos, en toda la Facultad de Ciencias de la Vida, la única que podría alterarla así sería... ¿Regina?
Como esperaba,