Jorge frunció el ceño e interrumpió impaciente:
—¿A quién vas a hacer caso, a ti o a mí?
El hombre se encogió y no se atrevió a decir más.
La voz familiar hizo que Lucía mirara instintivamente en esa dirección.
Justo entonces, Tacio la llamó:
—¡Lucía, ven a sentarte!
Jorge giró bruscamente la cabeza.
Sus miradas se encontraron y ambos se sorprendieron. Jorge fue el primero en reaccionar, sonriendo mientras se acercaba a ella con alegría y asombro en los ojos:
—¡¿Qué haces aquí?!
—Vine a ver la o