¡Completamente destrozado!
El contraste entre el entusiasmo de Sergio hacia Daniel y su frialdad hacia él no podía ser más evidente. Mateo ya no escuchó más, había bajado dos pisos cuando oyó la puerta cerrarse, probablemente Daniel entrando en casa de Lucía.
Mateo regresó a su villa con todos los regalos sin entregar. María ya había terminado la limpieza y se había marchado, dejando la casa tan vacía y solitaria como cuando Lucía se fue. Subió al dormitorio principal, donde el tocador al pie de