Sergio parecía el menos exitoso; a pesar de graduarse de una universidad prestigiosa, terminó siendo profesor. Un título respetable, ¡pero que no daba dinero! La anciana había murmurado más de una vez que no todos los hijos de Fabiola nacieron con estrella. Pero ahora... ¿¡Sergio también había prosperado!? Esta Fabiola sí que tenía suerte... Mientras más lo pensaba la tía abuela, más amargura sentía, y solo se dedicaba a animar a su nieto a comer más. Ya que estaban ahí, ¡había que aprovechar!
A