—Como Sergio y Carolina viven en esa mansión enorme, ¡podemos alojar a todos los parientes del pueblo en su casa! —continuó Tatiana sonriendo—. Tiene varios pisos, está lujosamente decorada, con ventilación y calefacción por suelo radiante. ¡Incluso dormir en el suelo sería cómodo! No solo caben diez personas, ¡podrían venir más! Y lo mejor es que la villa está muy cerca del hotel donde será el banquete, a unos pasos, ¡ni siquiera habría que transportarlos!
Cuanto más hablaba Tatiana, más le par