Capítulo 440
Lucía asintió: —No hay problema.

—Gracias.

Apenas entró, el aire acondicionado le golpeó el rostro, era un mundo completamente diferente a su casa. No era la primera vez que venía, así que Daniel se cambió a las pantuflas con familiaridad.

Lucía fue a la cocina y le sirvió un vaso de agua. Ya eran las cuatro de la tarde, y aunque suponía que ya habría almorzado, preguntó amablemente:

—Profesor, ¿ya almorzó?

—Sí, ya comí.

—Entonces... ¿le gustaría algo de fruta? Acabo de pelarla —dijo, volviendo
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