Daniel salió, y justo en ese momento se encontró inevitablemente con Lucía frente al perchero que estaba junto a la puerta del baño. El hombre llevaba su ropa cambiada en las manos, con el cabello todavía húmedo goteando agua que empapaba rápidamente su camiseta. Su cuello y mejillas estaban también húmedos, sin poder distinguir si era agua o sudor.
Al ver a Lucía, su mente explotó. La joven llevaba un top negro de tirantes que delineaba las curvas de su torso. La prenda era algo corta, dejando