Este verano parece especialmente caluroso.
De lunes a viernes, al menos había aire acondicionado en las aulas, laboratorios y biblioteca. Los fines de semana tampoco estaban mal, con el aire acondicionado en casa y la sandía helada que era una delicia. Estar en una habitación fresca, comiendo sandía mientras leía artículos académicos — verdaderamente era un momento de paz y satisfacción espiritual.
—¿...Pero es sábado y no hay clases, segura que no quieres salir a dar una vuelta? —preguntó Paula