Al siguiente momento, Fidel recibió una llamada del departamento legal de la empresa de Mateo, informándole que habían completado la recopilación de evidencias y se reservaban el derecho de emprender acciones legales. También le advirtieron que se mantuviera tranquilo, o de lo contrario no serían indulgentes.
Fidel quedó atemorizado, pero Celia se mostró indiferente. —¿Qué hay que temer? Los abogados solo hablan y hablan, ¡mira qué cobarde eres! Sigamos publicando. Si ellos borran uno, nosotros