Diego sabía perfectamente que ella no quería deberle favores a Manuel, así que tomó la iniciativa y decidió por ella.
Además, no se había equivocado — solo era cuestión de preguntar, sin garantía de éxito.
—Bueno Luci, descansa temprano. Voy colgando.
Diego terminó la llamada.
—Ja, mira qué patético te ves —Manuel no pudo evitar hacer una mueca—. ¿Qué favores te ha hecho Lucía para que andes arrastrándote llamándola "Luci" a cada rato? Es nauseabundo.
—¿Qué vas a saber tú? —respondió Diego—. Con