Lucía suspiró resignada. ¿Acaso Paula lo había hecho a propósito? ¿Cómo era posible que justo su llamada llegara a Daniel? ¡Con cualquier otra persona, habría sido imposible que llegara tan rápido!
Diez minutos después, Lucía terminó de acomodar a Paula y salió de la habitación con cautela, cerrando la puerta suavemente.
Al darse la vuelta, se encontró con Daniel sentado en el sofá de la sala, con la mirada fija en las botellas de cerveza que aún no había tenido tiempo de recoger.
—¿Todo esto lo