La transformación de su rostro fue completa: de un tono normal, sus mejillas comenzaron a sonrojarse, el color se fue intensificando hasta extenderse hasta sus orejas.
Todo el proceso duró menos de diez segundos, y Lucía pudo observar cada detalle del cambio, era imposible no sorprenderse.
—Debe ser que hace mucho calor aquí dentro —murmuró Daniel.
Lucía se apresuró a bajar su ventanilla: —¿Está mejor así?
—Sí.
...
Después de dejar a Lucía, Daniel recordó que tenía pendiente el resultado de un e