Su rechazo era tan evidente que ni se molestaba en ocultarlo.
Nadie esperaba que fuera tan poco cooperativa, y el ambiente se tensó instantáneamente.
Una mirada discreta se posó sobre ella, y Boris, armándose de valor, intentó suavizar la situación:
—Oye, ya había previsto esos datos experimentales que mencionas. Los resultados no estarán listos hasta mañana por la mañana como mínimo. Es raro que todos tengamos tiempo libre, ¿por qué no nos relajamos con una cena juntos?
—Además —agregó—, todos