—¿Préstamos con intereses usureros?
Quinientos mil dólares... ni trabajando toda una vida sin gastar un centavo podría ahorrar esa cantidad.
—Durante estos años no he estado sin hacer nada, he logrado ahorrar algo —dijo Lucía, algo nerviosa.
En ese momento, Carolina, quien había permanecido callada, intervino abruptamente:
—¿Y cómo conseguiste esos ahorros? —preguntó con una mirada penetrante.
Lucía suspiró, era evidente que Carolina había escuchado algunos de los rumores que circulaban.
—Mamá,