Después de decir eso, Sofía sacudió la cabeza y, sonrojándose, se puso de puntillas.
—Quiero pasar un poco más de tiempo contigo.
Antes de que pudiera acercarse, Mateo tomó la iniciativa. Con una mano en su cintura, la besó apasionadamente. La multitud volvió a alborotarse.
—¡Vaya! ¡Qué romántico!
—Dios, ¿cuánto se deben de querer?
Lucía presenció toda la escena, apretando los libros con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos. Así que el corazón aún podía doler, pero... su expresión p