— ¿En serio? ¡No me digas! Si no estudia ni trabaja, ¿entonces qué hace?
— Pues seguro es la amante de algún ricachón. Se acuesta, abre las piernas y le llueve el dinero. ¿Para qué molestarse en buscar trabajo?
— ¡Oye, no digas esas cosas! ¡Estás manchando la reputación de la muchacha!
— Bah, si la hija de don Sergio tuviera un trabajo decente, ¿por qué no ha vuelto en años? Seguro le da vergüenza y no la deja regresar. En este pueblo chico, los chismes vuelan. Don Sergio debe estar tapándolo to