Al verla del brazo de otro hombre, Joaquín sintió que el mundo se detenía.
Durante unos segundos, olvidó dónde estaba, quiénes los rodeaban. Todo lo que pudo ver fue a Miranda.
La mujer que había esperado durante tanto tiempo.
La mujer cuya ausencia había convertido sus días en una sucesión interminable de recuerdos, preguntas y arrepentimientos.
Estaba allí.
Hermosa, elegante, serena. Y estaba del brazo de otro.
El corazón de Joaquín comenzó a latir con violencia.
Una parte de él quiso avanzar