Capítulo: Mentira de infertilidad.
Al día siguiente, la primera en despertar fue Miranda.
Abrió lentamente los ojos y permaneció inmóvil unos segundos, observando el techo de la habitación. El silencio era absoluto, apenas roto por el suave sonido del aire acondicionado.
La noche anterior regresó a su mente como un torbellino.
Cada palabra. Cada mirada. Cada caricia.
Cerró los ojos con fuerza.
No. No podía permitirse pensar en ello.
Se incorporó con cuidado para no despertar al hombre que dormía a su lado. Joaquín seguía profunda