Joaquín se quedó completamente inmóvil.
Durante varios segundos, fue incapaz de pronunciar una sola palabra. Miró a su madre como si acabara de escuchar algo imposible.
—¿Qué...?
La anciana sostuvo su mirada.
—Cásate con ella, hijo.
—Quiero irme de este mundo sabiendo que no estarás solo.
Aquellas palabras hicieron que algo dentro de Joaquín se rompiera.
Retiró la mano de inmediato, como si el contacto con aquella petición le quemara la piel. Sin embargo, la anciana volvió a sujetarlo con sorpre