Miranda soltó una risa breve, cargada de ironía, mientras negaba lentamente con la cabeza.
—¿Esto? ¿De verdad crees que todo era una trampa?
Joaquín la observó fijamente.
Tenía la mandíbula tan tensa que parecía a punto de romperse. Sus ojos estaban enrojecidos por la rabia, pero también por el dolor que llevaba demasiado tiempo conteniendo.
—¿Y si lo creo? —respondió con frialdad—. Entonces explícamelo. Dime qué demonios significa todo esto.
El silencio se extendió entre ambos durante unos segu