—¿Qué dices? —exclamó Miranda, furiosa.
El salón entero pareció quedarse en silencio durante unos segundos.
Joaquín la miró fijamente. Había demasiadas cosas que quería decirle, pero las palabras se amontonaban en su garganta.
Señaló discretamente al hombre que se hacía llamar Smith.
—Miranda, ¿estás completamente segura de que este hombre es el señor Smith?
Ella frunció el ceño.
—¿Por qué tendría que dudar de él?
Joaquín no respondió de inmediato.
Había visto algo.
Un pequeño cambio en la expre