Capítulo 34. Llegó el día
Cristian se quedó pensando un momento. Cruzó los brazos sobre su pecho, mientras yo esperaba su respuesta, tragué saliva forzadamente. Estaba nerviosa, puesto que era el momento de decirnos lo que sentíamos.
—Por favor Emily, tienes que tener cuidado, no quiero que te rompan el corazón, otra vez.
—No te preocupes por mi, sé cuidarme yo solita.
Y así, sin más, se marchó volviendo a zanjar lo nuestro.
Debí imaginar desde un principio que liarme con el hermano de mi exmarido sólo traería proble