Mundo ficciónIniciar sesiónCuando El Teniente Russo entró en el consultorio, Carmina no se dio cuenta, estaba tan embelesada mirándose al espejo para retocarse su maquillaje que apenas si notó que alguien había pasado por su lado.
Todas las mujeres presentes en la salita lo siguieron discretamente con la mirada, disfrutando del espectáculo visual que era ese hombre, menos ella, que estaba con las narices metidas en su bolso de maquillaje.
— ¿Teniente Russo?







