Capítulo 22
—Cariño, El señor Armadas quería verte, no me cree que estás más guapo. —Ángel se acercó a saludar a Juanda muy amable.
—Tienes una esposa muy alargadora, no se cansa de restregarse que no estoy a su altura, aunque no lo diga directamente. —Admitió Angel, eso le molesta a Ángela, que observaba a Marisol y su envidia crecía.
_ Que mal educada soy, señorita Armada, espero que mi esposo la esté tratando bien —le habló Marisol a Ángela, sin darle la mano.
—Marisol, que te puedo decir