Tres días después
Entre los nervios y el chalequeo, se iba el día y entraba la noche, la más esperada por todos y aún más para Marisol, quien no veía la hora de demostrarle a todos que valía la pena dar oportunidades a pequeños emprendedores.
Que las ideas buenas no solo estaban en empleados de grandes empresas y sobre todo, demostrar que quien no arriesga no gana.
—Bueno ya, no nos vean así —Reclamó Leo a todos, incluyendo a Juan David, que estaba pendiente de su esposa, que no estuviese est