—YA DIJE QUE QUIERO VER A MI NIETA —grito Cortázar nuevamente, Patricia no sabía cómo calmarlo, había despertado con la idea que su nieta estaba muerta, no sabía nada de lo que había pasado después de su desmayo.
Pero sí estaba consciente de que su nieta estaba en muy mal estado tanto que podía morir en cualquier momento y Justo eso era lo que él estaba pensando.
—Lo llevaremos para que la vea, pero cálmese — habló la enfermera, tranquilizando un poco a Cortázar.
No pasó mucho tiempo cuando y