Mundo ficciónIniciar sesión—No me veas así, cara…—
—Es tu culpa.— le reprocha al salir del carro con su ayuda.
—¿Quién no quiso levantarse?.— pregunta con una sonrisa sin poder evitar que su memoria traiga esa mañana que a causa de que Cristina se negara a levantarse, el no tuvo otra opción que hacerle el amor en la cama como en la regadera; por supuesto que no era su culpa.
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