Mundo de ficçãoIniciar sessãoTodo su cuerpo estaba adormecido, incluso le costaba trabajo mantener sus ojos abiertos, las caricias que Dante le brindaba en su espalda eran tan suaves y placenteras que pronto se quedaría dormida. Pero no quería quedarse dormida, no aún. Cuando despertaba el volvía a ser frío y eso ella no lo quería, no aún.
—Quiero ir contigo la próxima vez que veas al arquitecto – le dijo el en un murmuro.
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