Mira se examinó a sí misma en el espejo. Estaba vestida con un vestido de terciopelo verde, de corte bajo y de abertura alta, mostrando su garganta y hombros llenos que parecían tallados en marfil viejo y sus brazos redondeados con muñecas diminutas y delgadas. Todo el vestido estaba adornado con guipur veneciano. Reveló burlonamente su escote y realzó su delgada cintura, acentuando así las pequeñas curvas que tenía mientras barría en volantes de princesa que se reunían ligeramente debajo de su