Mundo ficciónIniciar sesiónLa puerta se abrió completamente y me dejo verlo.
Era el maldito acosador.
—Ya despertaste Ann— se acercó a mi sonriente y me levante de la cama— tranquila, aquí nadie nos vera.
—¿En dónde demonios estoy?
—En nuestra casa— sentí una punzada en mi corazón y empecé a llorar— no llores mi amor— me abrazo, mi cuerpo se sentía débil, trate de empujarlo, pero me abrazo más fuerte— no te vas a alejar de mí jamás, te lo prometo.
—P







