Por fin llego el día de la cena y era como si Jason estuviera más emocionado que Amy que hasta la regañaba por estar en la oficina y no en el salón de belleza.
—Nena tu deberías estar preparándote ¿ya sabes lo que vas a vestir? —preguntó nervioso caminando de un lado a otro en esa oficina.
—Si iré exactamente como estoy vestida ahora —respondió ella con toda tranquilidad —y ya cálmate que vas a hacer un hoyo en el suelo tanto ir de allá para acá.
—¡Yo te mato! —dijo Jason casi en una cris