Desde donde Bianca estaba, parecía que él podía caer en cualquier momento. Pero en realidad, había un escalón más detrás, un borde estrecho, una barandilla aún lo bastante cerca para sostenerse.
—Bianca, al fin viniste —murmuró Blake, con una sonrisa nostálgica extendiéndose en su rostro.
Para él, la preocupación frenética de Bianca era prueba de que todavía le importaba. Y saboreaba cada instante de ello.
—¡Blake, baja ahora! El viento es fuerte, ¡esto es peligroso! —exclamó ella, avanzando mi