—¿Tú… me estás usando para atraer a Dave aquí? ¿Qué planeas? —el pánico agudizó la voz de Bianca. La malicia que emanaba de Blake era sofocante—. ¡Blake, por favor, detente!
—¿Lo sabías, Bianca? Me enamoré de ti desde el momento en que te vi por primera vez. Antes de ti, mi mundo no era más que gris. Tú le diste color.
Ignoró sus súplicas desesperadas, con la mirada perdida en sus propios pensamientos.
—Y cuando supe de nuestro matrimonio arreglado, el que planearon nuestros padres… ¿sabes lo feliz que fui? Sentí que era el destino. Pero entonces… apareció Dave.
Blake se agachó frente a ella, sus ojos fijos, intensos, sin pestañear.
—Él llegó y lo arruinó todo. Se lo llevó todo. Así que pensé… si él desapareciera, ¿no volverían las cosas a ser como debían ser?
Una sonrisa torcida se dibujó en su rostro.
—Si él no estuviera… ¿volverías conmigo al fin? Si lo quitara del camino, ¿te tendría por fin?
La sangre de Bianca se heló. La verdad la golpeó como hielo. No era solo una rehén. Era u