En ese momento, Blake ya había llegado al restaurante para encontrarse con Bianca. Antes de salir, se había puesto un traje beige que brillaba ligeramente. Se veía fresco y lleno de energía. Los puños del traje llevaban un fino bordado dorado, y su corbata negra combinaba perfectamente. Era el último modelo de Cherish. Le encantaba.
Apenas Bianca entró al restaurante, vio a Blake. Se miraron.
—¡Aquí, Bianca! —la llamó con una pequeña sonrisa.
Las camareras lo notaron enseguida. No dejaban de mi