Bianca bebió agua con calma, intentando disimular su nerviosismo.
—¿No conociste suficientes multimillonarios en tus viajes? —dijo Madison con un suspiro—. ¿Sigues dejándote deslumbrar por cosas brillantes?
—Pero este tipo… su garaje debe ser una mina de oro. Necesito conocerlo —dijo Leonel, con los ojos brillando de emoción.
Madison no se molestó en responder. Se levantó y volvió en silencio a su habitación.
Leonel se quedó en el sofá, todavía perdido en sus pensamientos sobre el coche, suspi