Con voz suave, Bianca dijo: —Esperemos a que Dave termine su trabajo antes de registrar el coche.
Wyatt sonrió.
—Él me dijo que el coche es para ti. Yo solo estoy cumpliendo con mi trabajo. Si no lo hago, parecerá que lo decepcioné.
Bianca suspiró. Discutir no tenía sentido. A Dave no le faltaba dinero. Solo era un coche. Si él quería regalárselo, ¿por qué no aceptarlo?
Siempre había sido honesta y práctica.
Incluso si un día rompían, siempre podía devolverlo.
Con ese pensamiento, Bianca sigu