Bianca soltó un suspiro suave. Sentía el dolor en cada palabra de Reese. Pero no era momento de compadecerse. Lo más importante ahora era ayudarla a resolver todo esto y hacer que su tía y su esposo enfrentaran las consecuencias.
—¿Todavía hablas con tu profesora de secundaria?
Reese asintió levemente. Un poco de luz volvió a sus ojos.
—Sí, seguimos en contacto. Le debo mucho. La visito siempre que puedo para darle las gracias.
—¿Recuerdas los lugares donde trabajaste?
Reese se mostró algo co