Bianca salió del trabajo sintiéndose cansada y abatida, frotándose los hombros adoloridos mientras caminaba fuera del edificio de oficinas.
Ya estaba oscuro afuera, con las estrellas brillando en el cielo nocturno.
El teléfono de Bianca sonó fuerte, rompiendo el silencio de la noche. Era su mejor amiga, Diana, llamándola.
—¡Hola, Bianca! ¿Dónde estás? ¿Olvidaste que es mi cumpleaños hoy? —dijo la voz de Diana al otro lado de la línea, llena de decepción.
Súbitamente alarmada, Bianca miró su rel