Bianca se sorprendió por el cambio de tono de Madison. Sabía que debía pasar más tiempo con su madre, sobre todo ahora que había regresado del extranjero, y estaba dispuesta a visitarla. Sin embargo, esperaba que Madison no insistiera en que se mudara con ella.
—Mamá, iré mañana a pasar un rato contigo —aceptó Bianca.
Madison sintió una oleada de felicidad. Esperaba que, al tener a Bianca cerca, encontrara la forma de retenerla.
Pero sabía que eso no bastaba para resolver el problema de fondo.