Punto de vista de Adrián
La observé mientras se recostaba en el sofá. Se había dormido enseguida y verla tan tranquila y serena me tranquilizó.
La tomé en brazos, la llevé del sofá a nuestra habitación, la dejé allí, me cambié de ropa y volví a mi oficina para intentar encontrar a Isabel.
Cogí el teléfono y la llamé. Tal como esperaba, no contestó, por más que la llamé. Ni siquiera cuando sonó.
Volví a mirar el mensaje que había recibido antes. Quería llamarlo, pero sabía que ese número