—Muy bien —dijo Tyler, y el alivio que la inundó entonces fue tan intenso y profundo como el anterior. Casi la derribó—. No estaba seguro de que pudieras seguir instrucciones, Lexi. Estoy orgulloso de ti.
Y entonces él estaba detrás de ella. Incluso creyó sentir el calor que emanaba, aunque no la tocó.
—Mírate. Esa concha está tan mojada. Tan necesitada. Solo hay una solución.
Lexi se había quedado sin palabras. Las había dejado en algún lugar de ese montón de ropa, y pensó que moriría… Si la t