_No más... detente.
_No, aún no.
_Duele, es suficiente.
Shandra me tapó la boca para que no siguiera hablando, un gesto bastante grosero. Me estaba llevando a mis límites y no le importaba ni lo más mínimo. El cuerpo lo tenía tan sensible que lo que antes era placer, ahora dolía y más porqué no solo había utilizado mi cavidad delantera. Cómo siempre, él se veía tan duro como al inicio sin rastros de agotamiento pero parecía concentrado. Gran parte de la noche la pasó respirando pesadamente y emitiendo pequeñas quejas y maldiciones. Concluí que yo no era la única con una alta sensible, y a mí parecer, podía notar que quería llegar al climax pero simplemente no lo lograba.
Le miré con molestia, otra vez estaba aumentando la velocidad. Mordí su mano tratando de que la quitara, pero no sirvió de mucho. A lo lejos, empecé a sentir una llama que se encendía. Me sorprendió ya que creí que estaba tan entumecida que no sería capaz de volverme a correr. Esas eran malas noticias.
Con