_No más... detente.
_No, aún no.
_Duele, es suficiente.
Shandra me tapó la boca para que no siguiera hablando, un gesto bastante grosero. Me estaba llevando a mis límites y no le importaba ni lo más mínimo. El cuerpo lo tenía tan sensible que lo que antes era placer, ahora dolía y más porqué no solo había utilizado mi cavidad delantera. Cómo siempre, él se veía tan duro como al inicio sin rastros de agotamiento pero parecía concentrado. Gran parte de la noche la pasó respirando pesadamen